FUENCALIENTE: EL MEDIO NATURAL

por Angel Gil Gahete

GEOLOGIA Y RELIEVE VEGETACION FAUNA ITINERARIOS
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ITINERARIOS

Peña Escrita
Las Lastras-Chorrera de los Batanes
Valle y Collado del Cereceda
Ventillas
Abulagoso
Camino Real
El Robledo de las Ollas

Los itinerarios que se proponen permiten aproximarse y apreciar los valores naturales, culturales y paisajísticos de Fuencaliente. Aunque algunos pueden realizarse en vehículos todoterreno, están proyectados para su recorrido a pie. En alguno de ellos (Abulagoso, Robledo) es conveniente solicitar permiso en el Ayuntamiento, especialmente en la temporada de caza (Octubre-Febrero).

Peña Escrita

En el Km.102 de la carretera N-420 parte un camino asfaltado que conduce a una amplia explanada conocida como La Dehesa, dónde se levanta el campo de fútbol. A partir de aquí pueden visitarse las pinturas rupestres de Peña Escrita, ascender por el valle del río Cereceda o visitar el paraje de Las Lastras. (A los llanos de La Dehesa puede accederse también por un carril que parte frente a la Fuente del Madroño, justo en la bifurcación de la carretera de acceso a Fuencaliente desde la N-420).

Desde la Dehesa, la carretera asfaltada cruza el río Cereceda y conduce directamente a las pinturas.

Las grietas y fisuras del roquedo de Peña Escrita resultan un buen lugar para observar algunas de las especies rupícolas propias de estas sierras: helechos, clavellinas, dedaleras.

Las Lastras - Chorrera de los Batanes

Los estratos de cuarcita de superficie lisa, y generalmente inclinados, reciben el nombre de lastras. El río Cereceda presenta un tramo, encajado en una profunda falla, que discurre sobre estas superficies pulimentadas y escurridizas, entre las que el agua se remansa en pequeñas pozas. A este paraje, conocido como Las Lastras, se puede acceder por un camino señalizado que parte de la carretera a Peña Escrita.

Desde Las Lastras un sendero permite seguir el curso ascendente del río hasta la Chorrera de los Batanes, salto de agua que impide continuar por el cauce. El camino, que se pierde a veces, discurre bajo un bosque en galería de alisos, a los que acompañan fresnos, arraclanes, durillos; algunos nogales y castaños permanecen como restos de antiguas huertas. En los riscos que flanquean el cauce crecen los enebros, dedaleras, clavellinas, hiedra, codeso.

Lo angosto del cauce y la abundante sombra que proporciona la arboleda permite el desarrollo de abundantes helechos, que llegan a alcanzar un tamaño considerable: helecho real, helecho hembra, helecho común, blechnos.

Al llegar a la Chorrera de los Batanes es posible ascender por la margen derecha del río, trepando por las peñas, hasta alcanzar la plataforma desde donde se despeña el agua. En un paredón vertical de la margen izquierda, protegidas por una reja, se encuentran las pinturas rupestres de la Batanera.

Desde la plataforma un sendero entre las jaras conduce al carril de la Cereceda, que permite el regreso al campo de fútbol.

Valle y Collado del Cereceda

Recorrido aproximado: 10 Km.

Desde La Dehesa, el primer carril de tierra que encontramos nos permitirá recorrer el valle que las aguas del río Cereceda han excavado entre la Sierra de Hornilleros y Sierra Madrona.

Durante el primer tramo, antes de descender a la vega del río, el camino discurre entre un denso matorral de jara pringosa, brezo colorado, enebros, labiérnago y madroños, con algunos pies aislados de alcornoques, quejigos y encinas. Al llegar a la casa que hay junto al camino, una senda permite descender hasta las pinturas de La Batanera.

El carril continúa descendiendo hasta alcanzar el río Cereceda; la vegetación de ribera bordea el cauce: endrinos, majuelos, brusco, mientras bajo los alisos el agua discurre entre macollas de helechos. Frente a nosotros se alzan las cumbres de Sierra Madrona, en cuyas laderas destacan, entre el bosque de robles, las manchas verdeoscuras de los pinares de repoblación.

A partir del río, y paralelo a él, el camino se interna en un quejigal con algunos pies de mostajos y robles. A medida que vamos ascendiendo la presencia de robles va en aumento y, simultáneamente, disminuye la proporción de quejigos, hasta alcanzar el collado, ya a 1000 mts. de altitud, cubierto por un robledal.

Ventillas

Recorrido aproximado: 7 Km.

En el puerto de Valderrepisa, de la N-420 parte el carril que conduce a la pedanía de Ventillas.

El camino comienza flanqueado por pequeños robles y algunos ejemplares de especies exótica- cedros- plantados por el ICONA. A poco de descender, en un paraje umbrío, sombreado por robles y quejigos con algunos ejemplares de mostajo, encontraremos junto al camino la Fuente del Almirez. La facilidad de acceso y la abundancia de agua y sombras hace que este paraje sea muy visitado; junta a la fuente el ICONA ha habilitado mesas y barbacoas.

Desde aquí, el camino continúa entre pinares de repoblación hasta alcanzar los llanos de Navalaestacas, ya en la vega del río Montoro. Hasta llegar a Ventillas, el carril discurre paralelo al cauce del río, por un quejigal bastante aclarado. Quejigal que, en tiempos, hubo de cubrir toda la vega y ascender por las gargantas hasta las cresterías de Sierra Madrona que flanquean el amplio valle.

Junto al cauce del río Montoro, salpicado de fresnos, crecen abundantes arbustos espinosos: escaramujos, majuelos y, sobre todo, tamujos, que alcanzan una notable extensión junto a la población de Ventillas.

Abulagoso

Recorrido aproximado: 5 km.

El vértice del Abulagoso, con 1301 mts., ocupa el segundo lugar en altitud de estas sierras (Bañuela 1323). Desde la cumbre se divisa una amplia panorámica circular que ofrece una vista general de las sierras y valles de la zona.

Del puerto de Valderrepisa, al comienzo del carril que conduce a la pedanía de Ventillas, parte a su derecha otro que, en continua ascensión, permite alcanzar la cima de Sierra Madrona; (una cadena impide el paso de vehículos).

Discurre al principio el camino por la umbría de la sierra y, tras un primer tramo por un pinar de repoblación, se introduce entre un alto matorral mediterráneo en el que destacan las abundantes madroñeras que dieron nombre a estas sierras; atravesaremos bosquetes de robles entre los que crecen ejemplares de arces. Tras alcanzar un pequeño collado, el camino pasa a la solana, apreciándose un busco cambio en la vegetación: encinas, alcornoques, enebros, jara pringosa.

Al alcanzar las cumbres aparece una de las formaciones más interesantes de estas sierras: el brezal montano, de bajo porte, dominado por el brezo colorado y el brezo enano; entre ellos crece el drosófilo, la carquesia y las jarillas. Entre las rocas sueltas que bordean el camino es fácil observar buenos ejemplares fósiles de Cruzianas.

Desde el vértice geodésico, hacia el Este pueden apreciarse el robledal que cubre el valle del río Cereceda y las alineaciones de las Sierras de Hornilleros, Navalmanzano y Quintana. En el Oeste destaca en primer término la Sierra de Puerto Viejo, que pierde altura en dirección a Fuencaliente y a continuación la Sierra del Nacedero, con las llanuras y dehesas de la Raña y Los Pedroches extendiéndose más allá.

Si dirigimos la vista al Norte, las Sierras del Rey y Valdoro limitan el valle del Río Montoro; éste, que discurre de Oeste a Este, cambia su curso bruscamente hacia el Norte, atravesando la sierra para dirigirse al Valle de Alcudia. En este punto, ha tallado un profundo tajo en las cuarcitas, la Hoz de Valdoro, que interrumpe claramente la continuidad de la sierra.

Camino Real

Recorrido aproximado: 5 Km.

Uno de los antiguos caminos carreteros que permitían el acceso a Andalucía desde las llanuras manchegas, el Camino Real, discurre por la falda de la Sierra de Puerto Viejo hasta llegar a Fuencaliente.

El camino se inicia en el Km. 105 de la N-420, de dónde parte un carril que inmediatamente cruza un pequeño arroyo. A poco de ascender, en una bifurcación, tomaremos el carril que sigue a nuestra izquierda. A partir de aquí el camino, fácil y de poca pendiente, se mantiene paralelo a la actual carretera. El recorrido permitirá contemplar el valle del río del Pueblo y, al otro lado del valle, las alineaciones de las cumbres de Sierra Madrona, Sierra de Hornilleros, La Bañuela y Sierra Quintana. A nuestra derecha se extienden los robledales de la Sierra de Puerto Viejo.

Prácticamente durante todo el recorrido el camino discurre en el dominio del alcornoque. Junto a estos, muy aclarados, aparecen salpicados los quejigos y algunos rebollos, más frecuentes en las vaguadas. En el sotobosque, denso en ocasiones, predominan los madroños, brezo de escobas y jara cervuna, además de labiérnago, torvisco, enebros, etc. En las zonas más aclaradas y con cierta humedad, se desarrolla un brezal de sustitución con brezo rojo, brecina, brezo enano, jara pringosa.

La presencia de cercados y olivares indica la proximidad del pueblo, al que se entra por la calle S. Bernardo.

El Robledo de las Ollas

Recorrido aproximado: Hasta el collado de Peñarrodrigo: 7 Km.; desde el collado a Fuencaliente: 11 Km.

En la umbría de la Sierra de Puerto Viejo se extiende una de las masas de roble en mejor estado de todo el término. El camino que permite recorrer este robledal tiene un primer tramo común con el Camino Real, pero en este caso tomaremos el camino de la derecha en la primera bifurcación. A lo largo del recorrido, y a medida que ascendemos lentamente, el camino atraviesa diferentes pisos de vegetación: alcornocal, quejigal y quejigo-robledal con madroños para alcanzar finalmente un robledal bastante puro con escaso sotobosque. La composición del matorral va variando con la cubierta arbórea, la orientación y la altitud.

La ascensión culmina en el collado de Peñarrodrigo, atravesado por la conducción del gasoducto Sevilla - Madrid. Podemos tomar el tramo desprovisto de vegetación a nuestra izquierda y coronar el cerro, desde el que puede disfrutarse una amplia panorámica de las llanuras de La Raña. Desde este punto es frecuente observar rapaces que campean por las dehesas de encinas y anidan o se refugian en los riscos de la sierra.

Además de las rapaces, el recorrido por el robledal permite apreciar la riqueza de la avifauna de estos bosques: es fácil observar páridos, agateadores, oír el repiqueteo de los picapinos o la algarabía de los arrendajos. Si se ha caminado en silencio y la hora es propicia, es muy posible que alguna res se nos haya cruzado en el camino.

A partir del collado continúan dos caminos. Tomando el que desciende a la izquierda encontraremos pronto, junto al camino y al borde de una pedriza, un buen ejemplar de roble conocido como "el Abuelo"; junto a él crecen arces, enebros y cornicabras. A partir de aquí el camino continúa bajando entre un denso quejigal con abundantes mostajos; quejigal que va paulatinamente aclarándose y permitiendo el desarrollo del matorral: brezos, madroños, jaras, enebros.

A poco de cruzar el arroyo de Peñarrodrigo y después de pasar un par de cancelas abiertas en la alambrada, llegaremos al primer cortijo ya en la falda de la sierra. A partir de aquí tomaremos el carril que, siguiendo la línea de alta tensión, discurre paralelo a la sierra por la vertiente opuesta a la que iniciamos el recorrido, y que comunica con el camino de Conquista a Fuencaliente.

Si desde el collado de Peñarrodrigo tomamos el carril que se desvía hacia la derecha, las ascensión continúa, dejando a la izquierda las llanuras de la Raña, hasta un pequeño collado desde el que se da vista al valle del río Montoro, con el Puerto de Niefla y el Valle de Alcudia al fondo. A partir de aquí el descenso es continuo, entre robles, quejigos, fresnos y jarales de jara cervuna; el último tramo discurre por un pinar de repoblación antes de alcanzar la N-420, unos 5 Km. más arriba del punto en que comenzamos el itinerario.

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